
Los Ángeles, más conocido como LA, tiene una gran riqueza de atracciones que mantien felices a sus residentes y visitantes. Su ubicación estratégica en la costa del Pacífico la convierte en un paraíso para los amantes de las playas, mientras que sus centros urbanos son como un imán para los fanáticos de las compras, las fiestas y aquellos a quienes gusta ver a las estrellas.

Los Ángeles comprende 88 ciudades y sus suburbios, convirtiéndola en una jungla urbana. Sin embargo, su hermosa costa y sus populares playas como Santa Mónica, Muscle y Malibu son el escape ideal del ajetreo de Hollywood. West LA ofrece una experiencia diferente con sus elegantísimos distritos de Beverly Hills y Bel Air, en donde viven algunos famosos y ganadores de los premios Oscar.

Con una ciudad tan extendida, llegar hasta todas las atracciones principales puede requerir de algo de planificación previa, pero merece la pena. Puedes admirar la deslumbrante arquitectura del centro y sus impresionantes rascacielos, pasear por Sunset Boulevard en Hollywood, ir a la animada playa de Santa Monica, o agasajarte con unas compras exclusivas en Rodeo Drive; Los Angeles no te decepcionará.

Los que disfrutan de la cultura no deben preocuparse, ya que la ciudad cuenta con una selección de galerías de arte y museos de primera categoría, mientras que pueden buscarse experiencias educativas en los estudios cinematográficos como los Universal Studios. Para relajarse, Los Angeles cuenta con excelentes parques, rosaledas y paisajes llenos de vegetación.

El alojamiento puede encontrarse en toda la ciudad, teniendo los principales distritos una amplia selección de hoteles. La costa ofrece muchas opciones, con las playas principales atrayendo un buen número de turistas y con una buena selección de habitaciones de precio bajo y medio.

Los alojamientos más lujosos pueden encontrarse en Hollywood, Bel Air y Beverly Hills, siento este último hogar del Beverly Hills Hotel y el Beverly Wilshire (donde se rodo Pretty Woman), aunque deberás pagar una suma de dinero increíble si deseas alojarte en este barrio salpicado de estrellas.
Habitado por grupos tribales antes de la llegada de los europeos en 1542, la costa oeste de California se nombro inspirándose en una isla imaginaria de una novela española. Unos pocos de los famosos exploradores que llegaron a esta región fueron Sir Francis Drake en 1579, Sebastián Vizcaíno en 1602 y Junipero Serra en 1770.

Con el descubrimiento del oro en la vecina Sierra Nevada en 1847, los buscadores de oro acudieron en masa a la costa oeste. En 1850, California se convirtió en parte de los Estados Unidos como estado número 31. A pesar del hecho de que la mayoría del oro se había agotado solo quince años después, la llegada del ferrocarril transcontinental en 1869 mantuvo la economía en marcha. Con los viajes desde Nueva York reducidos drásticamente de cuatro meses en carromato a solo cinco días en tren, hordas de inmigrantes llegaron a Los Angeles, ayudando a hacer de ella la ciudad inmensa y de crecimiento descontrolado que es hoy en día.

Junto con la inmigración llego la industria del cine, cambiando para siempre la cara de Los Angeles. Los grandes del cine como Clark Gable y Betty Davis comenzaron a considerar a Los Angeles su hogar. Hollywood es todavía sinónimo de glamur, contando con una lista de los gigantes de la industria del cine como residentes de esta encantadora ciudad.
Hoy en día Los Angeles prospera con unas perspectivas positivas y continúa ofreciendo hogar a muchos inmigrantes que llegan aquí, especialmente la enorme población hispana que juega un importante papel en el crecimiento económico y en el desarrollo de la ciudad.

Sol y contaminación es lo que puedes esperar de tu visita a Los Angeles, que goza de un clima cálido y frescas brisas del Pacífico que soplan desde la costa. Las estaciones aquí no son tan distintas entre ellas como en otros lugares más al norte del país, con temperaturas que van de templadas a calientes durante todo el año.

Caracterizado por sus palmeras y playas, el clima de Los Angeles es perfecto para las actividades al aire libre con temperaturas que rara vez bajan de los 18ºC y con la nieve siendo prácticamente desconocida. Los meses de verano pueden llegar a ser bochornosos llegando a más de 30ºC pero los vientos del oeste mantienen la humedad baja.
Los meses de verano de Junio, Julio y Agosto prácticamente son carentes de lluvia, y las mayores precipitaciones tienen lugar de Diciembre a Marzo. Incluso cuando la ciudad es alcanzada por tormentas de lluvia, estas son de corta duración y no traen más que unos pocos días de precipitaciones, independientemente del mes de que se trate, haciendo de Los Angeles un destino perfecto en cualquier época del año. Sin embargo, el calor mezclado con la polución crea una densa capa sobre el cielo de la ciudad que llega casi a bloquear el sol. Esta contaminación es una de las caras negativas de Los Angeles.































