
Ubicada en el cruce de los caminos entre Asia y Europa, Turquía es un lugar de fascinantes contrastes y culturas. Aunque el país se está desarrollando rápidamente, los misterios de Arabia y de Oriente siguen vivos. Los viajeros adoran la deliciosa cocina turca, su impresionante arquitectura, preciosas playas y ajetreados bazares. La antigua ciudad de Estambul es la atracción principal con el Puente del Bósforo uniendo a los continentes asiático y europeo. Ya sea que estés escalando el Monte Ararat en búsqueda del Arca de Noé, disfrutando de las soleadas playas del Mediterráneo o el Mar Negro o maravillándote con las antiguas ciudades subterráneas e iglesias hechas de piedra, Turquía es un país exótico esperando ser descubierto.

Los turcos tienen una conocida reputación por ser hospitalarios, la cocina es deliciosa, la costa es paradisíaca, y muchas ciudades turcas tienen fabulosas mezquitas y castillos. Y si bien los costos han aumentado recientemente, Turquía sigue siendo uno de los destinos más económicos del Mediterráneo.

Turquía ofrece una infinidad de actividades al aire libre. Podrás escalar las pendientes heladas del remoto Monte Ararat en búsqueda del Arca de Noé, atravesar los históricos ríos Tígris y Éufrates, seguir las huellas de San Pablo o simplemente relajarte en la dorada arena del Mediterráneo en la Playa Patara. La vibrante Estambul, con las azules aguas del Bósforo que separan a Europa de Asia, atrae a los visitantes con su infinidad de minaretes y su historia de intrigas de los harem y sultanes.

En Turquía es posible navegar por más de 1,000 kilómetros de costa del Mediterráneo, en donde podrás ver ensenadas, formaciones rocosas y pintorescas villas de pescadores, o explorar las ruinas de ciudades grecorromanas como Éfeso. Para los amantes de las aventuras, la austera belleza del valle de Anatolia, el paisaje rocoso surrealista de Cappadocia y las atmosféricas ruinas de Hittites esperan ser descubiertas. Aquí también, la experiencia única de observar derviches con sus giros en Knoya es única.

Los veranos son calientes y secos, como es de esperarse del clima Mediterráneo. Los inviernos son generalmente suaves, pero pueden ser húmedos. La región montañosa oriental de Turquía es mucho más fría en invierno y generalmente hay tormentas de nieve. El sureste es el área más cálida y las temperaturas pueden alcanzar 45º C en el verano. Esta región también experimenta inviernos muy secos y moderados.
La temporada alta comienza en julio y termina a mediados de septiembre, cuando la mayoría de los turcos toman sus vacaciones. La mejor época para visitar Turquía oriental es de finales de junio a septiembre. No planees visitar el oriente antes de mayo o después de mediados de octubre a menos que estés preparado para la nieve. Evita viajar durante Kurban Bayrami, los días feriados más populares.

Los registros más antiguos muestran que Turquía y el Centro de Asia estaban ya habitados alrededor del año 2000 AC. Los turcos viajaron por varias regiones de Asia y Europa y establecieron vastos imperios en estos continentes.
Ya en el siglo X, la mayoría de los turcos se habían convertido al Islam. Luego de cambios sustanciales, el Imperio Karahanid de Asia Central (siglos X y XI) y el Imperio Ghaznavid (siglos X y XII) se desarrollaron en las áreas hoy ocupadas por Irán, Afganistán y el norte de India.
Algunos turcos viajaron hacia el suroeste a Anatolia (Asia Menor), considerada como la cuna de la civilización porque albergó a más de 20 culturas y civilizaciones incluyendo los hititas, asirios, lidios, griegos, persas, macedonios, jónicos, romanos, bizantinos y turcos.
En el año 1071 DC, los turcos se embarcaron en una guerra crucial con el Imperio Bizantino. Los turcos se establecieron en Anatolia y crearon muchos pequeños estados feudales y algunos imperios.
El Imperio Selyúcida fue el primero de los imperios turcos en Anatolia. Luego de que su influencia declinara, Anatolia se fragmentó en diversos pequeños estados. Los turcos otomanos unificaron estas unidades entonces divididas, y eventualmente se convirtió en el imperio más grande de la historia reciente: el Imperio Otomano.
Los otomanos gobernaron durante más de seis siglos (1281-1922), en parte porque su sistema de gobernación permitía flexibilidad en la práctica de diversas religiones, idiomas y culturas. El imperio incluía la mayoría de Europa del Este, Asia Occidental y el Norte de África.
El siglo XVIII marcó el inicio del deterioro del Imperio Otomano. Su debilitamiento continuó hasta la Primera Guerra Mundial (194-1918), cuando los ejércitos otomanos pelearon y perdieron varios frentes a lo largo del imperio. Eventualmente, Anatolia se dividió y fue ocupada por las fuerzas aliadas. Aunque el Imperio Otomano se disolvió, la lucha apenas comenzaba para los turcos.

Mustafa Kemal Ataturk, un general muy respetado de la Primera Guerra Mundial dirigió a los turcos en la Guerra de Independencia (1919-1922) en contra de la ocupación de los Aliados. Fue la primera guerra de independencia que tuvo éxito en ese siglo.
Después de muchas victorias milagrosas, las fuerzas que había ocupado el país fueron desalojadas. En 1923 un estado nacional turco, la República de Turquía, fue establecido. Como líder de la nueva nación, Ataturk estableció las bases de un estado moderno y secular basado en los derechos humanos y en las libertades fundamentales.
Turquía se convirtió en candidato oficial para ingresar a la Unión Europea en 1999, por lo que tuvo que iniciar una serie de importantes reformas económicas y en los derechos humanos según los estándares de la UE. Se abolió la pena de muerte, se revisó el código penal y se introdujeron medidas más fuertes contra la tortura. También hubo reformas en las áreas de derechos de las mujeres y la cultura kurda, aprendizaje de idiomas y en los medios de comunicación.































