Siria es una tierra de contrastes en la que conviven montañas escarpadas con vistas a campos verdes y desiertos que limitan con colinas ondulantes y playas de arena suave. Sin embargo, el mayor contraste es la percepción que la gente tiene sobre Siria y lo que en realidad es el país. En él habita gente amigable y trabajadora, mucha de la cual trabaja en ciudades prósperas y tiene carreras exitosas. Orgullosos de su legado, los sirios conservan las tradiciones que han pasado de generación en generación.