Quedan pocos restos que evidencian la destrucción que sufrió la ciudad después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que la mayoría de tesoros de la ciudad han sido reconstruidos, Varsovia ostenta ahora de sus antiguas atracciones tales como Barbicana, el Palacio de Wilanow y el Castillo Real, mientras que los museos de la ciudad proporcionan buenas actividades de interiores para realizar durante los meses fríos del año.

Palacio de la Cultura
Construido como un regalo de Stalin a los Polacos durante 1950 mientras que el resto de la ciudad estaba destruida, esta es una estructura arquitectónica que o bien la enamorará o la odiará. El edificio ofrece fantásticas vistas de la ciudad, mientras que el interior contiene tres teatros, una piscina, un museo y un salón con 3.000 asientos. A 234 metros de altura, con 3.288 habitaciones, es una de las estructuras más grandes de la ciudad.

Babicana
El Babicana se encuentra situado en la frontera entre la Vieja Ciudad y la Nueva Ciudad, un edificio de estilo Gótico con un techo Renacentista, que se remonta a 1548. Diseñado por el arquitecto Italiano Jan Baptysta, fue originalmente construido como parte de la muralla de la ciudad. Lo que se puede ver hoy es en gran parte una reconstrucción que se finalizó a finales de 1930 y donde los meses de verano se convierte en un lugar popular de entretenimiento para artistas y buskers.

El Museo Histórico de Varsovia
Situado en la plaza de la Vieja Ciudad, toda visita a Varsovia debería incluir este museo y priorizar su visita para poder obtener una buena idea de la historia de la ciudad. Con 60 habitaciones decoradas con estilos de períodos anteriores, se pueden encontrar exhibidos mapas, documentos históricos, pinturas y fotografías. Intente ver el pase del documental ‘Varsovia Nunca Olvidará’, en el que se puede ver la destrucción total que sufrió la ciudad en la Segunda Guerra Mundial y su largo proceso de reconstrucción.

El Castillo Real
Es uno de los edificios más emblemáticos de la Antigua Ciudad, además de ser el más antiguo. Lo que se puede ver hoy es una reconstrucción de la antigua fortificación, que fue destruida por los Nazis en la Segunda Guerra Mundial. De apariencia barroca, el interior ostenta elementos góticos y contiene un museo histórico y de arte, el cual exhibe tapices, pinturas y mobiliario.

Tumba del Soldado Desconocido
Una atracción que se encuentra en la mayoría de los itinerarios, la tumba representa a todos aquellos que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial. Una llama eterna se mantiene encendida de día y de noche, mientras que también se celebra cada domingo una ceremonia de ‘Cambio de Guardia’. Localizado en el Palacio de Pilsudskiego, el edificio incluye los únicos restos del antiguo palacio, que fue totalmente destruido por las fuerzas de ocupación Nazi.

El Palacio de Vilanov
Esta estructura, que tuvo la gran suerte de escapar de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es una de las más bonitas y maravillosas arquitecturas anteriores a la guerra. Aunque el edificio aloja un museo de estado, son los jardines y parques que lo rodean lo que en general realmente vienen a visitar los turistas. Lo más destacado incluye el Orangery y el pabellón Chino, mientras que la Galería de Retratos Polacos, alojada dentro del palacio, es también interesante de visitar por sus impresionantes pinturas que van del siglo 16 al 19. Se cobra la entrada.
Explore las galerías y museos de la ciudad. Entre los museos más reconocidos de Varsovia se encuentran: el Museo de la Archidiócesis de Varsovia, alojando una gran cantidad de oro y de objetos religiosos que datan del siglo 15; el Museo de la Independencia, donde se encuentran documentada toda la historia de Polonia des de el siglo 18; el Museo de Chopin, describiendo la vida y trabajo del maestro de la música.
Las galerías de arte más populares son: Galería Foksal; Galería de la Asociación Polaca de Fotógrafos Artísticos; Galería Kordegarda; Museo Poster y la Galería 32.

Tómese un tiempo para visitar el Centro Histórico de Varsovia. Esta área incluye muchos de los edificios reconstruidos, basándose en los originales, después de que los nazis arrasaran el 80% de esta área durante el final de la Segunda Guerra Mundial. Habiendo tardado 5 años en ser reconstruida, la estructura atrae visitantes que quieren disfrutar del antiguo mercado de la ciudad, calles empedradas, palacios, iglesias, restaurantes y cafeterías, la mayoría de los cuales se pueden ver paseando a pié.































