 Situada en la ribera del río Vístula, en la región del sureste del país, Cracovia es considerada como la capital cultural de Polonia. La ciudad posee uno de los centros medievales mejor conservados de Europa y se está convirtiendo rápidamente en uno de los destinos más de moda entre los viajeros interesados en la historia, cultura y buen valor por su dinero.
 Las antiguas y serpenteantes calles de la ciudad ofrecen una joya arquitectónica en cada esquina, y pareciera que toda la ciudad es vigilada por la imponente colina Wawel en el centro. Los amantes de las artes tienen opciones ilimitadas para visitar las galerías, y sus museos cubren cualquier tema que te puedas imaginar, y tienen excelente mantenimiento y no son caros.
 Las opciones para hacer compras y cenar son muy buenas, concentrándose principalmente en el casco antiguo de la ciudad. Los amantes de las compras encontrarán ofertas en los muchos mercados y pequeños negocios independientes, esparcidos por toda el área. Colth Hall es el lugar al que hay que ir si se desean comprar artesanías locales y souvenirs. Salir a cenar en Cracovia es una experiencia realmente agradable, con nuevos restaurantes abriendo frecuentemente, lo que significa que la vieja imagen de la ciudad de comida insípida y pesada ha quedado en el pasado.
Recientemente la escena de la hotelería en Cracovia se ha puesto a la par con otras ciudades europeas en la región, y las opciones de alojamiento se incrementarán en los años venideros. Aunque en la ciudad siempre ha habido una gran variedad de opciones de alojamiento económico, la cantidad y calidad de hoteles de lujo se ha incrementado. Los hoteles más antiguos están siendo renovados y nuevos establecimientos están siendo inaugurados.
Historia
 Las evidencias arqueológicas sugieren que el área en donde hoy se encuentra Cracovia ha estado habitada desde hace miles de años. La historia registrada más antigua señala la construcción de la catedral en el siglo XI, y poco tiempo después se convirtió en la capital del país. Durante el siglo XII Polonia fue invadida numerosas ocasiones. La primera invasión de los tártaros destruyó casi la totalidad de la ciudad.
 En el curso de los 200 años siguientes, la ciudad fue completamente reconstruida con una muralla para prevenir la entrada de invasores. Dicha reconstrucción trajo como resultado el retorno de la antigua gloria de Cracovia. La ciudad prosperó como un centro de comercio durante los siguientes siglos y siguió siendo la capital hasta 1791, cuando las reformas constitucionales designaron a Varsovia como la nueva sede del poder. Durante los siglos XVII y XVIII, Cracovia pasaba a formar parte de un país u otro debido a los constantes problemas políticos que cambiaban las fronteras de la región. Esta situación continuó hasta el final de la Primera Guerra Mundial, que tuvo como consecuencia la reemergencia de la nación polaca después de 146 años de ocupación extranjera.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Polonia estuvo nuevamente bajo ocupación extranjera, esta vez fue la Unión Soviética, una situación que continuó hasta que la “Solidaridad” sirvió como inspiración para iniciar la revolución y el país recuperó su independencia en 1989. En los años siguientes a la caída del comunismo, Cracovia ha recuperado su identidad cultural gradualmente y es en la actualidad uno de los destinos más populares en Europa.
Clima
 Cracovia se encuentra en una zona de clima templado, bajo la influencia de vientos húmedos del Océano Atlántico hacia el occidente y el clima seco continental al poniente. Generalmente hablando, los inviernos en Cracovia suelen ser severos, con nieve y temperaturas bajo cero, mientras que los veranos son agradablemente cálidos con alguna onda de calor ocasional.
Debido al crudo invierno, la mayoría de los visitantes vienen a Cracovia entre mayo y octubre, cuando la temperatura promedio está entre los 15?C y 25?C. Sin embargo, debido a los vientos cálidos que soplan del Atlántico, la ciudad experimenta lluvias más frecuentemente en verano que en cualquier otra estación, por lo que se recomienda traer un paraguas.
Los meses de primavera son considerados por muchos como la mejor temporada para visitar Cracovia, cuando los días son agradables y el olor de las flores inunda la ciudad. Los meses de otoño también son populares, pues los días suelen ser cálidos y secos, y las hojas de los árboles cambian de color. Un dicho popular de Cracovia dice que “los días son más largos en junio, los más calientes en julio y los más hermosos en agosto”.
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