La Ciudad de México es sede de más museos que ninguna otra ciudad en el mundo, y como resultado, los itinerarios de las excursiones de muchos viajeros se basan en estas instituciones culturales. Sin embargo, si usted prefiere estar al aire libre, el Parque de Chapultepec alberga atracciones como un zoológico, un lago y unos jardines botánicos. El centro histórico de la ciudad merece ser visitado, tal como lo es el Palacio Nacional, con su rico decorado. En la Ciudad de México hay tantas atracciones que le tomaría semanas poder verlas en su totalidad. La cuestión no es realmente qué ver, sino qué puede darse el lujo de perderse.

Centro Histórico
El centro histórico de la Ciudad de México está situado justo en el corazón de la ciudad. Fue construido sobre las ruinas de la antigua capital azteca de Tenochtitlán y en él abundan numerosos ejemplos de la arquitectura colonial y catedrales.

Parque de Chapultepec
Esta enorme área verde es hogar de caminos para hacer senderismo, lagos donde podrá pasear en barca, jardines botánicos, un zoológico, área de recreo para niños y una gran variedad de artistas callejeros. El parque está dividido en tres secciones y limita con dos avenidas prósperas: Paseo de la Reforma y Avenida Constituyentes.
Coyoacán
Este suburbio de la Ciudad de México era originalmente una ciudad independiente y es la parte más antigua de la capital. Fue aquí en donde Hernán Cortés lanzó su ataque a Tenochtitlán. En ella abundan bellas avenidas arboladas y edificios coloniales del siglo XVI. Todos los fines de semana se monta un mercado de artesanías y varios músicos ofrecen entretenimiento gratuito. El lugar guarda una atmósfera bohemia, lo que la convierte en una zona completamente única en la ciudad.

Catedral Metropolitana
Situada en la parte norte de la ciudad, esta catedral fue comenzada a construir en 1573, y aunque fue consagrada en 1667, no fue terminada sino hasta 1813. Se trata de la catedral más grande y antigua en toda América Latina, la cual además sigue en funciones. La Catedral permanece abierta a los visitantes durante todo el año, aunque deberá siempre ser respetuoso si se está llevando a cabo algún servicio religioso durante su visita.

Palacio Nacional
Sede de la tesorería y de los archivos nacionales, el Palacio Nacional era antiguamente la residencia de los presidentes mexicanos. Las visitas son permitidas, lo que da la oportunidad a los viajeros de contemplar los murales pintados por Diego Rivera y numerosas piezas históricas.

Torre Latinoamericana
Este enorme rascacielos puede parecer fuera de sitio en semejante ciudad histórica, aunque en realidad se trata de una de las principales atracciones en la Ciudad de México. El edificio tiene 43 plantas y alberga un restaurante y un mirador desde el cual es posible contemplar vistas impresionantes.

Jardines Flotantes de Xochimilco
La historia de estos jardines flotantes de fama mundial se remonta a la época de los nativos xochimilcas. Los jardines son en realidad varias islas pequeñas rodeadas por canales en las cuales hay una rica variedad de árboles, flores, plantas y vegetación. Si desea apreciar los jardines cuidadosamente, puede alquilar una pequeña canoa para navegar por los canales. Estas canoas, llamadas localmente “trajineras”, son parecidas a las góndolas y ofrecen una experiencia maravillosa para toda la familia.

Embarcarse en una excursión por los museos de la ciudad. Con tantos museos a su disposición, sería una lástima que se perdiese de la cultura que ofrecen. Existen museos para niños, para la diversión familiar, centros de interés histórico, museos regionales y mucho más. Es importante mencionar que no es recomendable intentar verlos todos en un solo día.

Sacudir el cuerpo durante el Carnaval de la Ciudad de México. Al mismo nivel que el famoso carnaval de Río, el muy animado carnaval de la Ciudad de México tiene una gran concurrencia con gente que toma las calles con el propósito de divertirse. Las fiestas se extienden hasta la madrugada, así que prepárese para privarse de sueño durante unos días si visita este destino durante la celebración del carnaval.

Disfrutar de un paseo tranquilo en canoa en los canales de la ciudad, los cuales se extienden por más de 180 kilómetros (o 110 millas) dentro de ella, dándole la oportunidad de relajarse disfrutando de sus paisajes. Cientos de coloridas “trajineras” (pequeñas barcazas) navegan por los canales y algunas incluso llevan bandas de músicos que podrán cantar para usted (pagando una cantidad). Durante el recorrido podrá ver numerosos vendedores que ofrecen varios productos en venta, incluyendo flores, bebidas, artesanías y recuerdos.

Retroceder en el tiempo al visitar las ruinas de Teotihuacán. Situado a sólo 50 kilómetros al norte de la ciudad, los orígenes de este sitio arqueológico se remontan al año 600 A.C. y aunque se han realizado varias excavaciones, sigue siendo un misterio quién las edificó. Existe evidencia que indica que esta fue alguna vez una ciudad pujante y una de las mayores en el mundo antiguo. En el siglo VII D.C. hubo un terrible incendio que provocó que todos los habitantes de esta histórica ciudad enormemente poblada la abandonasen. Las tres áreas principales aquí son: la Ciudadela, la Pirámide del Sol, la Pirámide de la Luna y la Calzada de los Muertos.

Hacer como la gente local e irse de fiesta y beber tequila. México es célebre en todo el mundo por su tequila, así que no hay mejor lugar para catar este licor que la mismísima capital mexicana. Los fondos de algunas botellas incluso tienen gusanos y oro. Mientras disfruta de este licor, qué mejor que acompañarlo por alguna maravilla gastronómica local como enchiladas o fajitas.































