
Ciudad de México es la capital de México y una de las metrópolis más animadas y ajetreadas del mundo. La ciudad se ha expandido con el paso de los años y ha incorporado muchas otras ciudades que actualmente son consideradas suburbios. La Ciudad de México está rodeada por volcanes y montañas, lo que crea un hermoso telón de fondo.

La ciudad es también el centro de la cultura, de la vida nocturna y de negocios del país, además de ser donde se ofrecen los salarios más altos en todo México y dispone de la más amplia selección de bares, atracciones turísticas y opciones de alojamiento. Por toda la ciudad se encuentran distribuidos hoteles de cinco estrellas, pero si éstos no están al alcance de su presupuesto, también encontrará alojamiento en establecimientos de rango medio.

La Ciudad de México es sede de más museos que cualquier otra ciudad en el mundo, lo que hará sentir a los fanáticos de la historia y de la cultura en su elemento. En ella también existe un animado ámbito teatral y una vibrante cultura del café, además de restaurantes sofisticados y bares de moda. Entre algunas de las atracciones más populares aquí destacan parques, templos, el centro histórico, palacios, centros comerciales, avenidas arboladas y ruinas aztecas.

Esta gran metrópoli es una ciudad cosmopolita en donde conviven numerosas culturas mano a mano, incluyendo la cultura indígena, la española y la latinoamericana, lo que contribuye a crear ese carácter tan peculiar que identifica a esta urbe. Lo mismo puede decirse de su cocina, sus eventos culturales y sus festivales.
Viajar a la Ciudad de México por avión es muy fácil. El Aeropuerto Internacional Benito Juárez recibe vuelos procedentes de Europa y de Estados Unidos, y gracias a su cercanía al centro de la ciudad, las opciones de transportación son rápidas y económicas. Una vez que se encuentre en la ciudad, tendrá a su disposición numerosas opciones de transporte público, incluyendo una gran red de metro, autobuses, taxis, microbuses e incluso tendrá la posibilidad de alquilar un auto.

La Ciudad de México tuvo sus orígenes como un asentamiento azteca en 1325. Durante sus primeros años se convirtió en una ciudad muy próspera conocida como Tenochtitlán y ocupaba una isla en medio del Lago de Texcoco. Los aztecas construyeron una red de canales e islas que les permitía continuar desarrollando a esta nueva ciudad, lo que siguieron haciendo con tranquilidad durante los siguientes 200 años.

Los problemas comenzaron en 1519 con la llegada del conquistador español Hernán Cortés. Sus intentos por apoderarse de la ciudad fracasaron durante tres años, pero eventualmente, tras una batalla de 79 días de duración, logró asumir el control. Los cimientos de la ciudad, construidos por los aztecas, fueron destruidos en su totalidad.
Solamente tuvieron que transcurrir un par de años para que la ciudad fuese reconstruida, y ya en 1525 se convirtió en hogar de un nuevo gobernador español, además de en el corazón político y cultural de México. Conforme la ciudad se desarrollaba, una gran afluencia de nuevos pobladores llegaba a ella.

La Guerra de Independencia de 1810 finalmente terminó en la consumación de la independencia en 1821. Luego de que México se convirtiese en un estado soberano, la Ciudad de México fue nombrada su capital y hogar del primer líder de la nación: Agustín de Iturbide.

En 1847, la Ciudad de México fue invadida por los estadounidenses y fue testigo de un grupo de cadetes mexicanos que se envolvieron en la bandera nacional y saltaron desde lo alto del Castillo de Chapultepec para encontrar su muerte. Hoy en día, existe un monumento que rinde honores a todos aquellos que murieron por esta causa.

Los Juegos Olímpicos fueron celebrados aquí en 1968, pero 10 días antes de la ceremonia de apertura, cientos de estudiantes fueron asesinados trágicamente por el ejército en lo que ahora se conoce como la Matanza de Tlatelolco.
La ciudad logró sobreponerse a la masacre y comenzó a poner los cimientos de su oferta cultural. Desafortunadamente, el desarrollo sufrió un estancamiento repentino en 1985, cuando un gran sismo de 8.1 grados de intensidad en la escala de Richter azotó la ciudad. Más de 20,000 personas fallecieron a consecuencia del sismo y decenas de miles más quedaron damnificadas.

El gobierno mexicano dio inicio a un plan de reconstrucción masiva inmediatamente tras el paso del sismo, el cual provocó pérdidas por más de cuatro mil millones de dólares en menos de tres minutos. El esquema de reconstrucción de la ciudad fue tan exitoso que apenas un año después ésta se convertiría en sede de la Copa del Mundo de la FIFA.

En los años recientes, la Ciudad de México se ha convertido en un centro cultural que alberga a más museos que ninguna otra ciudad en el mundo, además de ser sede de numerosos eventos culturales que se celebran anualmente. La ciudad ha logrado adaptarse a la época, lo que ha dado como resultado su transformación en un destino turístico de gran popularidad.

La Ciudad de México tiene la fortuna de tener un clima templado durante todo el año. La ciudad experimenta cuatro estaciones distintas y octubre suele ser el mejor mes para visitarla gracias al verdor que está en su máximo esplendor y a que el clima es un poco cálido, pero sin llegar a ser caluroso.

El periodo que comprende los meses de noviembre a febrero puede registrar noches frías y aire de mala calidad, mientras que marzo y abril son muy cálidos y polvorientos. Estas no son buenas épocas para viajar aquí si padece de asma o alergias. El periodo de junio a septiembre registra tormentas ocasionales, las cuales refrescan las temperaturas y hacen que los niveles de contaminación disminuyan.































