Luxemburgo Visión general
El último Gran Ducado del mundo se encuentra rodeado por Bélgica, Francia y Alemania, en un punto geográfico sin salida al mar. Ocupa un minúsculo territorio que apenas mide 80 kilómetros de largo y 51 de ancho. A pesar de su tamaño reducido, Luxemburgo es uno de los países más cosmopolitas del mundo, en donde vive la concentración más grande de extranjeros en la Unión Europea, y tiene también una rica diversidad de paisajes.

Luxemburgo ocupa un territorio de gran belleza cubierto por kilómetros de colinas ondulantes, bosques y viñedos en su parte central y sur, mientras que en el norte abundan formaciones rocosas de arenisca de gran tamaño, bosques y valles.
El Gran Ducado ha tenido una historia un poco turbulenta que se remonta a un poco más de mil años de antigüedad y en la actualidad se encuentra en el centro de la Unión Europea, de la que es miembro fundador. En su capital, Luxembourg-Ville (Ciudad de Luxemburgo), se encuentra la sede de importantes instituciones de la UE.

La Ciudad de Luxemburgo es el centro urbano más grande y de mayor actividad en el país, además de ser la principal atracción turística para muchos viajeros. La ciudad está dividida en dos partes: el casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con sus torrecillas, fortalezas y callejones de adoquín; y el moderno Plâteau du Kirchberg, en el centro, donde se encuentran museos de clase mundial, buenas oportunidades para hacer compras, restaurantes cosmopolitas y varios locales nocturnos.

Luxembourg Ardennes, en el norte del país, es la segunda atracción en popularidad de Luxemburgo. Esta región es hogar de paisajes impresionantes y atrae numerosos visitantes que disfrutan la naturaleza y les ofrece opciones para la práctica de esquí durante el invierno y caminatas y pesca durante los meses estivales. Las célebres ciudades de Clervaux, Vianden y Wiltz tienen buenos hoteles e infraestructura turística.
Luxemburgo es también afortunado de tener una parte del Valle del Mosela dentro de su territorio, el cual se encuentra en el sur del país. Aquí la producción de vinos afrutados está a la orden del día y los turistas podrán visitar numerosas bodegas de vinos en donde es posible catar sus productos. Naturalmente, las actividades recreativas relacionadas con paseos en embarcaciones también gozan de gran popularidad en la región del Valle del Mosela.

Otras importantes atracciones turísticas son las ciudades medievales de Müllerthal y Echternach, al noreste de la capital. La razón principal por la que los viajeros las visitan es para disfrutar de la naturaleza, especialmente para hacer caminatas, ciclismo y escalada en roca. Ambas ciudades son maravillosas por derecho propio y adecuadas para pasar un par de días.
Los luxemburgueses son, en general, muy relajados y disfrutan el hecho de que los turistas contribuyan a crear una atmósfera multicultural en su país, además de estar conscientes de la importancia de esta industria. Aunque podrá comunicarse en inglés en todo momento, recibirá mejores atenciones si intenta hablar un poco de francés.

Luxemburgo cuenta con una enorme variedad de hoteles en la mayoría de los rangos de precios, además de numerosas casas de huéspedes y posadas. En el país existen también muchos establecimientos que ofrecen alojamiento estilo resort y sus precios varían considerablemente según su categoría. Los turistas podrán elegir hospedarse en el elegante Le Royal Hotel Alvisse, de cinco estrellas; el Alvisse Parc Hotel, de cuatro estrellas; o el Mercure Luxembourg Centre Hotel, de tres estrellas.
El factor más importante para encontrar alojamiento en Luxemburgo es realizar sus reservas con suficiente antelación, especialmente si viaja a la capital, donde la mayoría de los establecimientos son de clase turista superior y de lujo.
Viajar a Luxemburgo es una tarea fácil, pues cuenta con un aeropuerto internacional y tiene conexiones terrestres por medio de autovías y líneas de ferrocarril con Francia, Alemania y Bélgica. Los vuelos llegan procedentes de toda Europa y de otros destinos de largo radio vía Londres u otros de los principales aeropuertos europeos.

La historia de Luxemburgo se extiende más de un milenio, específicamente al año 963 DC, cuando el fundador de la Casa de Luxemburgo, el Conde Sigifredo, edificó un castillo en el sitio que actualmente ocupa la capital. Alrededor del castillo creció una ciudad y fortaleza a las que se conocía como el “Gibraltar del Norte”, las cuales estaban enlazadas con posiciones prominentes alrededor de la ciudad por medio de una enorme red de túneles.

Los españoles, franceses y austriacos tomaron posesión de Luxemburgo en distintas épocas antes de que el Tratado de Viena designara su estatus oficial de Gran Ducado, bajo el reinado de Guillermo I de Orange-Nassau, Rey de los Países Bajos. El Tratado de Londres del 11 de mayo de 1867 reiteró la independencia de Luxemburgo.
El país tenía una neutralidad declarada hasta que se unió a la Unión Europea en 1948. En la actualidad, el Gran Duque y un gabinete de 12 ministros tienen facultades administrativas, mientras que el poder gubernamental reside en el parlamento.

Los alemanes ocuparon Luxemburgo durante las dos guerras mundiales, a pesar de su neutralidad, y la famosa Batalla de las Ardenas se desarrolló casi en su totalidad en territorio luxemburgués. Como consecuencia de la violación a su territorio sufrida durante ambas guerras mundiales, Luxemburgo se adhirió a la Unión Europea como uno de los miembros fundadores.
Luxemburgo se encuentra en el centro de Europa y numerosas instituciones de la Unión Europea tienen su sede en la Ciudad de Luxemburgo, incluyendo la Comisión de la Comunidad Europea, la Secretaría General del Parlamento Europeo y el Banco Europeo de Inversiones. Su forma de gobierno es una monarquía constitucional, en la que el Gran Duque Enrique es jefe de Estado. El Acuerdo de Schengen fue firmado por la mayoría de los países de Europa continental en la pequeña localidad fronteriza homónima cerca de Francia y Alemania en 1995, aboliendo las fronteras de los países miembros.

El Gran Ducado de Luxemburgo es uno de los países más multiculturales del mundo en gran parte debido a la necesidad de cooperar con sus vecinos por el bien de su economía, además de mantener sus altos estándares de vida. Un gran número de inmigrantes del sur de Europa se establecieron en el país, en donde existe una gran comunidad italiana bien integrada. La abundancia de instituciones europeas en la Ciudad de Luxemburgo contribuye a darle un sabor internacional.
Al ser un país pequeño y sin salida al mar, Luxemburgo no tiene un clima extremoso y la única diferencia existe entre las colinas boscosas en el norte, donde son frecuentes las precipitaciones, y las temperaturas más cálidas y secas en el sureste. Las tormentas localizadas pueden ocurrir en cualquier momento del año en todo el país.

El periodo de mayo a octubre es el mejor para visitar Luxemburgo, particularmente julio y agosto, cuando las temperaturas promedio alcanzan 24° C. Generalmente a finales de la primavera e inicios de otoño se disfruta del mejor clima. La primavera trae consigo colores brillantes y septiembre y octubre en especial tienen cielos azules y se da el fenómeno climático conocido como “veranillo”.

Por otra parte, los inviernos no son tan severos debido a que el país no se encuentra lo suficientemente alejado del océano para que se presenten descensos de temperatura dramáticos y la mayoría de los días de noviembre a febrero no registran temperaturas bajo cero. Las nevadas ocurren en las colinas generalmente entre diciembre y enero, lo que permite la apertura de algunas estaciones de esquí.































