Israel Visión general

Considerado por muchos como la Tierra Santa, Israel es un fascinante y extraordinario país lleno de historia. Al ser un destino de clase mundial, Israel cuenta con numerosas atracciones culturales y religiosas, lujosos spas y famosos balnearios – todo esto en una atmósfera en donde se mezcla lo más antiguo con la más moderna tecnología. Cada persona tiene su propia percepción de lo que es Israel: es diversión bajo el sol, es flotar en el Mar Muerto, es vida nocturna sin fin, es la Tierra Prometida o un lugar mágico. Y si bien Israel es todo esto, también es mucho más.

Su fascinante capital, Tel Aviv, ofrece una intensa vida nocturna, diversas manifestaciones culturales y excelentes oportunidades para hacer compras y para tomar el sol en las playas de arena suave del Mediterráneo. Los historiadores y turistas quedarán encantados con Jericó, una de las comunidades continuamente habitadas más antiguas del mundo. Jerusalén, considerada una de las ciudades más sagradas para el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam, atrae numerosos turistas religiosos. Unos más vienen a relajarse en los muchos manantiales minerales y a flotar sin esfuerzo en las aguas del Mar Muerto, célebre por sus propiedades rejuvenecedoras y terapéuticas.
Las opciones de alojamiento en Israel varían ampliamente de hoteles y apartamentos a kibutz y comunidades recreativas. Es recomendable realizar sus reservas con meses de antelación si planea visitar Israel durante la temporada alta (generalmente de julio a agosto, aunque ésta varía según la región) o durante las temporadas de festividades religiosas.
Sin importar cuál sea su preferencia, Israel ofrece una perspectiva refrescante y única del Medio Oriente.

Es posible remontar la historia de Israel al año 2000 AC, aunque los sucesos más antiguos de los que se tienen registros datan de la era de Moisés (alrededor del 1300 AC), cuando miembros de las tribus de Israel escaparon a las persecuciones en el oriente del Delta del Nilo.
Los romanos tomaron control de Israel en el 63 DC. Una rebelión israelí ocurrida en el 66 DC expulsó a los ocupantes romanos, pero las fuerzas armadas romanas de Tito y Vespasiano regresaron en poco tiempo para reconquistar Jerusalén. En el 70 DC, Roma privó de alimentos a la población de Jerusalén, destruyó la ciudad y su templo y asesinó o vendió como esclavos a los sobrevivientes. La Décima Legión Romana se estableció al lado de las ruinas de la Puerta de Jaffa por más de 60 años para evitar que los judíos se infiltraran y reestablecieran su ciudad. Esto dio paso a la larga migración israelita a buscar refugio en otras regiones del Medio Oriente, África, Europa y más tarde en el continente americano.
El siglo XIII fue testigo de una expulsión masiva de judíos que vivían en Europa: Inglaterra lo hizo en 1290, Francia en 1392, Austria en 1421 y España en 1492.
Siglos de persecución continuaron y en los umbrales del siglo XIX, los judíos de todas partes del mundo se unieron con el propósito de reestablecer una nación judía soberana, construida sobre las bases de un sentimiento de identidad común de las comunidades esparcidas por el mundo y de la inseguridad causada por las continuas persecuciones.
Las aspiraciones de su movimiento fueron reconocidas finalmente por el gobierno británico en la Declaración Balfour de 1917, que siguió a la ocupación británica del territorio israelí-palestino durante la Primera Guerra Mundial. La Declaración Balfour formó las bases del mandato de 1920 concedido por la Sociedad de Naciones, que aprobaba un mandato británico en dicho territorio. El mandato estableció los cimientos del conflicto árabe-israelí de la actualidad, luego de que Gran Bretaña se viera en dificultades para equilibrar su compromiso con los judíos y al mismo tiempo cumplir las promesas a la población árabe.
El resultado y la culminación de la Segunda Guerra Mundial dejaron a millones de judíos desplazados y sin una patria. En un intento de resolver esta situación, las Naciones Unidas presentaron una votación en 1947 para que judíos y árabes decidiesen si aceptaban una nación soberana israelita al lado de una nación soberana palestina. Los israelíes votaron “sí”, mientras que los árabes se negaron a votar. Finalmente, a los israelitas se les otorgó su propia nación.
En 1948, las Naciones Unidas dividieron el territorio en dos naciones distintas, Israel y Palestina, aunque los árabes se rehusaron a aceptarlo y las fuerzas armadas de Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Irak, apoyados por otros países, atacaron al naciente Estado de Israel. Conocida como la Guerra de Independencia, Israel salió airoso del conflicto bélico y la región se dividió entre Israel, Egipto y Transjordania. Esta fue la primera de una serie de conflictos armados entre Israel y sus vecinos árabes en el conflicto árabe-israelí que sigue en curso.
Los conflictos a lo largo de la frontera de Israel continúan hoy en día, ya que las naciones árabes no están dispuestas a reconocer a Israel.

Israel tiene a la vez un clima mediterráneo y desértico, con primaveras y otoños agradables. Los inviernos en el norte pueden ser frescos y registran precipitaciones en gran parte del territorio, particularmente en Jerusalén. Es poco común que nieve, aunque las colinas del Monte Hermón, en el norte, tienen partes cubiertas con nieve durante todo el año. Los veranos pueden llegar a ser muy cálidos, especialmente en el sur.
































