
Dinamarca es un precioso país con una cultura amigable y hospitalaria. Y si bien tiene una arquitectura moderna con una fascinante infraestructura y museos, ha logrado mantener un aire medieval distintivo debido a la preservación de magníficas iglesias y otros edificios históricos. Es un destino animado reconocido por sus muchos festivales de música que van desde el rock al jazz y de la música clásica a la música country. Pero si estás buscando unas vacaciones relajantes Dinamarca ofrece también muchas islas escénicas, cuyas costas se alinean con pintorescos pueblos de pescadores y pequeñas cabañas con techos de paja. Si deseas disfrutar de la cultura de los cafés, pasear en bicicleta en el campo o visitar varios clubes hasta altas horas de la noche, este pequeño país es un gran escape para cualquiera que sea tu gusto.
Los daneses se han esforzado por mantener sus 4800 kilómetros de costa limpios, en donde los turistas podrán disfrutar de muchas playas vírgenes. En ellas encontrarás playas de arena blanca e islas prístinas, con paisajes ideales para el ciclismo. Tranquilos pueblos congregados alrededor de iglesias de cal ocupan el paisaje de páramos de brezo, colinas onduladas y ricas granjas con molinos de viento y casas con techos de paja. Se ofrece servicio de ferry entre tierra firme y las islas, compitiendo con sorprendentes puentes como el de 16 kilómetros que une a Øresund con Suecia.
Entre semejante tranquilidad, pareciera difícil de creer que este país fue una vez habitado por guerreros vikingos, temidos por todo el noroeste de Europa. Hoy en día, los visitantes encuentran a Dinamarca como un país pacífico, neutral, igualitario e introspectivo. Su sello distintivo es el buen gusto, diseño de clase mundial y altos estándares uniformes que aplican tanto al transporte como al alojamiento. La cocina es excelente, sobre todo en productos lácteos y deliciosos pasteles. Añade a esto una población amigable y útil, que tiene facilidad para hablar varios idiomas, y el resultado es un sentimiento de bienvenida inigualable.
Siendo el lugar de nacimiento de Hans Christian Andersen, Dinamarca conserva algo de su atmósfera de cuento de hadas, junto a una modernidad de última. Encantadores castillos y edificios históricos en ruinas son fáciles de encontrar en Dinamarca. Copenhague es una maravillosa ciudad con calles adoquinadas y edificios medievales, pero Dinamarca es más que Copenhague y los visitantes disfrutarán explorando otros sitios.

Desde la animada vida nocturna y la escena musical y de los cafés de Copenhague a los castillos medievales e iglesias renacentistas que abundan en el campo y los pueblos de pescadores del siglo XVIII, Dinamarca es una sinergia de relaciones armoniosas

De junio a agosto se presenta un clima caluroso suave, acompañado de lluvias. Un invierno frío se extiende desde diciembre a marzo, con periodos de nieve y escarcha. Febrero es el mes más frío. Primavera y otoño son generalmente agradables, aunque pudiera haber lluvia.
Las islas Feroe se encuentran bajo la influencia de la corriente cálida del golfo, y disfrutan de un clima muy suave considerando su ubicación septentrional. Los veranos son cálidos, pero los días son lluviosos, nublados y con mucho viento durante todo el año. Los inviernos en las Feroe son frescos, con poca luz solar.
Si visitas Dinamarca, trae contigo ropa ligera durante el verano y ropa abrigadora que te proteja de la nieve invernal. Las probabilidades de lluvia se presentan todo el año, por lo que te recomendamos traer ropa para la lluvia por si acaso.

La palabra Dinamarca apareció por ves primera durante la era de los vikingos, grabada en las piedras de Jelling en el año 900, pero existe una enorme diferencia entre lo que era Dinamarca y lo que es hoy en día. Durante algunas épocas, como de los siglos XIII al XVII, Dinamarca fue una superpotencia cuya influencia era tan grande como la de los países europeos más grandes. Es correcto decir que la actual configuración de Dinamarca es el resultado de 400 años de reivindicación de territorio, rendiciones y batallas perdidas.
Una serie de eventos cruciales se desarrollaron a mediados de 1800. En 1848 se abolió el absolutismo por el cual Dinamarca obtuvo su constitución y un parlamento, pero en 1864 el país fue derrotado por Prusia en la llamada Guerra de los Ducados y perdió 40% de su territorio, lo que provocó que la población danesa se redujera de 2.6 millones a 1.6 millones.
Como consecuencia de la derrota, Dinamarca se convirtió en una sociedad casi completamente homogénea étnicamente, en la que sus habitantes – exceptuando los de Islandia, las Feroe y Groenlandia – compartían un idioma y cultura en común. Por lo tanto, las fronteras nacionales de la Dinamarca actual fueron más o menos establecidas en 1864, y la frontera sur de Jutlandia con Alemania se estableció en 1920.
Después de 1945 la política de neutralidad de Dinamarca aseguró un tiempo de tranquilidad durante la Primera Guerra Mundial, mas no en la Segunda Guerra Mundial, como Dinamarca fue ocupada por los nazi de 1940 a 1945.
En 1949 Dinamarca fue uno de los miembros fundadores de la OTAN. En 1972 dio su voto para unirse a la Comunidad Europea o EC (que se transformó en la Unión Europea en 1993). En la actualidad Dinamarca es un actor activo en el escenario internacional.
































