
A pesar haber sido etiquetado desafortunadamente como una ciudad industrial sin perspectivas y con poco interés, la reputación de Brno es algo inmerecida. Cierto, este centro industrial medieval posee más chimeneas, fábricas y edificios de arquitectura Comunista a lo que está acostumbrado, pero por debajo de su superficie y escondidas entre las calles se encuentran algunas fascinantes vistas y unas maravillosas comunidades, las cuales le ayudarán a que su visita a la segunda ciudad de la República Checa valga la pena.

Como muchas otras ciudades europeas, el corazón de Brno alberga un magnífico Casco Antiguo. Se trata precisamente de su sitio más destacado y del lugar en donde los viajeros encontrarán la mayoría de las atracciones y la atmósfera que contrarresta el monótono legado industrial de la ciudad. En ella, las muestras de arquitectura Neoclásica e Imperio son abundantes y la selección de museos es la mejor del país (con la excepción de Praga), además de ser sede de una creciente vida nocturna y de restaurantes. El Castillo Spilberk (situado en lo alto de una colina), las catacumbas subterráneas del Monasterio de los Capuchinos y una selección de impresionantes iglesias Góticas son tan interesantes como muchas otras de las atracciones turísticas de este país.

Fuera de la ciudad existe una infinidad de zonas boscosas, viñedos, granjas y formaciones rocosas muy peculiares. Aunque la ciudad en sí ofrece pocas oportunidades recreativas además de la aparente obsesión con los deportes motorizados, un viaje rápido fuera de la ciudad le transportará al corazón de la naturaleza. Al ser la capital de Moravia, Brno ha desempeñado un papel de gran importancia en la historia de esta región de Europa Central. Con más de 800 años de vida ininterrumpida, el futuro de la ciudad parece prometedor gracias al cambio de actividad económica industrial a otras actividades de índole más cultural.

Aquí encontrará una amplia selección de opciones de alojamiento que van de casas de huéspedes administradas por familias hasta hoteles de lujo de primera clase. Cadenas hoteleras internacionales como Holiday Inn y Great Western han comenzado a establecerse en la ciudad, aunque el servicio en la mayoría de los establecimientos es bueno y sus facilidades, excepcionales. Atrás quedaron los días de insípidas posadas estilo bed & breakfast de servicio cuestionable. Las familias son bienvenidas y muchas parejas eligen esta ciudad para visitar durante sus escapadas románticas. Sin importar cuál sea su gusto o presupuesto, puede estar seguro de que encontrará una opción adecuada a sus necesidades.

La historia contemporánea de Brno comenzó alrededor del año 1000 D.C. cuando un grupo de colonos se estableció en la rivera del Svratka. En sólo un siglo, el Príncipe Přemyslida, quien no tenía ningún poder real, edificó un castillo e hizo de Brno la sede de su gobierno. No fue sino hasta 1243, cuando el Rey de Bohemia Vaclav I reconoció a Brno como una ciudad moraviense, que la situación comenzó a prosperar. Alrededor de la ciudad surgió un número de pequeñas ciudades-mercado que contribuyeron al florecimiento del comercio. A esto siguió la inmigración extranjera de otras partes de Europa, la cual se establecía en partes específicas de la ciudad, la cual a su vez estaba amurallada, como era la costumbre en aquella época. Cinco puertas permitían el flujo de personas y de mercancías a Brno, y varias iglesias y monasterios contribuían a satisfacer sus necesidades espirituales.

El Castillo Spilberk original fue remodelado en estilo Gótico, muy popular en la época, y ya en el siglo XIV, Brno se convirtió en sede del poder de los Margraves de Moravia, los cuales controlaban la región. El prestigio, además de su papel en asuntos políticos y su reciente privilegio de celebrar mercados anuales contribuyeron a crear el primer boom en la historia de la ciudad. Brno demostró su lealtad al dominio de Moravia al ponerse al lado del Rey Zikmund durante las Guerras Husitas de 1428 y 1430. Más adelante, durante la Guerra de los Treinta Años en 1643, la ciudad combatió continuos asaltos por parte de los suecos, quienes ayudaron a los austriacos a obtener la victoria en dicha guerra para ganar el control regional. Como recompensa, Brno conservó sus privilegios de funcionar como ciudad y siguió siendo una de las fortalezas más inexpugnables de Europa. Después siguieron los prusianos en querer conquistar Brno en 1742, los cuales fueron expulsados. Su recompensa esta vez fue el establecimiento de un obispado, lo que durante la época era considerado todo un acontecimiento en las ciudades de Europa.

La siguiente etapa en la vida de Brno fue cuando se convirtió en un importante centro industrial de Moravia durante los siglos XVIII y XIX. Con la llegada del primer tren en 1839, la producción y el comercio alcanzaron niveles nunca antes vistos. Pero este periodo también registró un crecimiento suburbano desenfrenado. Las antiguas murallas de la ciudad fueron derribadas y el antiguo Castillo Spilberk fue convertido en una tenebrosa prisión que albergaba a los disidentes políticos del Imperio Austriaco. El periodo de la Primera República (de 1918 a 1938) fue una época de prosperidad para Brno. Se estableció la Universidad Masaryk, se trasladó la armería checa hasta aquí y el Parque Ferial de Brno fue sede de una gran exhibición cultural.

Dicha prosperidad no logró sobrevivir mucho tiempo debido al daño causado por la Segunda Guerra Mundial y a las atrocidades de la ocupación Nazi contra los ciudadanos checos que vivían aquí. Aunque ya no forma parte de un sistema comunista, Brno todavía carece de una gran parte del vigor cultural y artístico de la vecina Praga. Hasta que las pocas atracciones culturalessean promovidas y mejoradas, es muy probable que Brno siga languideciendo como un dinosaurio industrial.

Brno registra un clima templado similar al del resto de la República Checa. Los inviernos son fríos y grises, mientras que los veranos suelen ser suaves y generalmente soleados. Sin embargo, debido a su ubicación en el sureste del país, entre las tierras bajas de Moravia del Sur y las tierras altas de Bohemia-Moravia, su clima suele ser un poco mejor. La mayoría de las precipitaciones ocurren durante la primavera y el verano en forma de tormentas eléctricas durante la tarde, aunque ocasionalmente el sistema de presión baja se estaciona en la región y trae consigo días múltiples de condiciones nubladas y lluviosas.

Los inviernos suelen ser más bien fríos y la ciudad registra umerosas nevadas. Debido a las temperaturas frías constantes, la nieve suele pegarse al suelo más tiempo de lo que cualquier persona desearía. La estación media de la primavera y otoño es muy recomendable para realizar una visita a la ciudad. El clima generalmente es agradable, sobre todo en el otoño, y las multitudes de turistas son mucho menores que durante la estación alta de verano. Si puede soportar el frío brutal del invierno, es posible que tenga a Brno para usted solo. Sin embargo, algunas atracciones pueden permanecer cerradas durante esta temporada.































