A pesar de ser la ciudad más antigua del Caribe, La Habana exhuma un encanto eterno que mezcla sus elegantes raíces coloniales Españolas con la colorida vitalidad de su legado Afro-Cubano. Los visitantes se quedarán rápidamente inmersos en una saturación sensorial, mientras Chevy Bel Aires de los 1950 pasean entre unos románticos y descoloridos edificios coloniales del siglo 16 donde los ancianos (y mujeres) se sientan para fumar los cigarros más prestigiosos del mundo. El sonido del jazz Afro-Cubano acostumbra a llenar de sonido del ambiente mientras que la ciudad entera parece mantenerse en su eterno estado de vida de felicidad a pesar de sus obvios problemas económicos.