
Bulgaria se encuentra en Europa del Este y está bordeada por el Río Danubio y Rumania al norte, por Turquía y Grecia al sur, por el Mar Negro al oriente y por Serbia y Montenegro y la Antigua República Yugoslava de Macedonia al poniente. El país está atravesado por los Montes Balcanes, que se extienden hasta la costa del Mar Negro y sus playas doradas.
A pesar de su historia agitada, Bulgaria es el Estado más antiguo en existencia en Europa que ha conservado su nombre original (desde el 681 DC) y los ancestros de la mayoría de la población tienen sur raíces en la incursión de la tribu bulgar del sur del Danubio alrededor de ese periodo.
El mandato comunista terminó en 1990, cuando Bulgaria celebró su primera elección de partidos múltiples desde la Segunda Guerra Mundial y comenzó el camino accidentado de poner al país en línea con los valores políticos europeos e introducir una economía de mercado. Bulgaria se incorporó a la Unión Europea el 1 de enero de 2007.

Su adhesión a la Unión Europea contribuye a la búsqueda de Bulgaria de convertirse en un importante destino turístico, al mismo nivel de sus vecinos al sur, Grecia y Turquía. Los famosos balnearios del Mar Negro tienen bellos paisajes con sus playas de arena suave, días soleados y mares seguros, ofreciendo un destino turístico sorprendentemente económico. Bulgaria se está convirtiendo también en un destino turístico de deportes de invierno de precios muy accesibles.
Bulgaria ofrece una amplia selección de opciones de alojamiento: de hoteles de lujo de cinco estrellas a modestos establecimientos de dos estrellas, así como hoteles acogedores y dormitorios privados con facilidades que se están poniendo al día con estándares modernos.

Una buena selección de hoteles de cadenas internacional se ha establecido en las ciudades principales, incluyendo Best Western y Novotel. Otros grandes hoteles ocupan imponentes edificios de la era comunista con diferentes grados de renovación y actitud de servicio. Fuera de las grandes ciudades, es posible encontrar alojamiento en pequeñas villas con habitaciones privadas, particularmente cerca de la costa, pero también en ciudades pequeñas y pueblos en el interior.
Sin importar dónde decida hospedarse y cómo pasar su tiempo, puede estar seguro que quedará impresionado con la belleza del entorno natural. Desde los sorprendentes Montes Balcanes hasta el litoral del Mar Negro, el paisaje y las opciones recreativas deberán ser aprovechados al máximo.

A menos que visite Bulgaria con la intención de practicar deportes de invierno, el verano es la estación más placentera en el país, con humedad baja y temperaturas promedio de 24° C. Las temperaturas en el invierno rondan en 0° C.
Bulgaria se encuentra en la zona climática templada y su territorio puede ser dividido en dos regiones climáticas separadas por los Montes Balcanes: en el norte los inviernos pueden ser crudos mientras que en la parte sur son mucho más suaves.
Las temperaturas durante el invierno varían entre 0° C y -7° C, pero en ocasiones excepcionales pueden descender hasta -20° C. el clima durante la primavera es típicamente continental y variable, y resulta particularmente favorable para el cultivo de árboles frutales, lo que ha dado fama al país durante siglos en toda Europa. Los veranos suelen ser cálidos y abrasadores en el norte de Bulgaria, especialmente a lo largo del Río Danubio.
Las corrientes de aire del Mediterráneo dominan el clima en el sur del país. Las temperaturas estivales no son tan extremosas como las registradas en Dobroudzha, mientras que a lo largo del Danubio suelen ser generalmente moderadas y rondan los 29° C. Las ciudades de Rousse y Silistra, por lo común, registran las temperaturas más altas e incluso pueden superar los 35° C. El otoño es una estación suave y agradable en Bulgaria y durante la temporada sus bosques coloridos contribuyen a la belleza del paisaje. Las precipitaciones generalmente son más frecuentes que en la primavera, y los meses de mayo, octubre y noviembre suelen registrar más lluvias.

Las principales influencias de la historia de Bulgaria han sido su ubicación entre Asia y Europa y su cercanía a naciones poderosas, así como las grandes ambiciones territoriales nacionales de los diferentes Estados búlgaros. Las naciones antes mencionadas competían por territorio e influencia en el cruce de importantes rutas comerciales y posiciones militares que otorgaban ventajas estratégicas. Los conquistadores griegos y romanos precedieron a los cristianos y tuvieron una gran influencia en la región y en la cultura local de la gente que vivía en la región. En el siglo VII, las tribus búlgaras llegaron del poniente de los Urales y ocuparon la región durante 13 siglos sin interrupción. Eventualmente, la cultura búlgara se fusionó con la de los eslavos, quienes superaban en número a los búlgaros y les precedían por un siglo. En el siglo IX, los búlgaros se convirtieron al cristianismo y adoptaron un idioma eslavo, consolidando una cultura eslava distinta que después tuvo épocas de libertad expansionista y fue subordinada a sistemas políticos externos.

De los siglos IX hasta el XIV, Bulgaria era un actor dominante en los Balcanes debido a la agresividad de sus prácticas militares y gran sentido de identidad nacional. Su principal rival era el vecino Imperio Bizantino, que competía con dos imperios búlgaros por poder regional y por lo tanto influía en gran medida en la política nacional. Constantinopla cayó en poder de los turcos otomanos en 1453, marcando el ocaso de los sistemas políticos bizantino y búlgaro. Como consecuencia, las instituciones culturales y políticas búlgaras fueron suprimidas por los turcos durante los siguientes cuatro siglos.
No obstante, ya en el siglo XVIII, fue posible un renacimiento cultural tras el debilitamiento del mandato otomano. Durante el siguiente siglo se formó un movimiento independentista incitado por ideas políticas de occidente que se combinaron con una renovada consciencia nacional búlgara. Pero la falta de acuerdo interno sobre los objetivos y métodos, así como el creciente debilitamiento del establecimiento otomano en Europa y las diferentes posiciones de las principales potencias europeas sobre Bulgaria causaron dificultades para el movimiento. Rusia expulsó a los turcos en 1877 y ganó méritos como el guardián de Bulgaria, pero Francia y Gran Bretaña limitaron la influencia rusa en los Balcanes al forzar el establecimiento de un Estado búlgaro con independencia limitada bajo control turco. El Tratado de Berlín fue el mecanismo de dicha limitante y revivió antiguas decepciones territoriales de Bulgaria al poner las regiones cruciales de Macedonia y Tracia fuera del control búlgaro. Ambas regiones disputadas eran hogar de grandes poblaciones búlgaras y los 60 años siguientes, Bulgaria se involucró en cuatro guerras en una serie de alianzas para tratar de rectificar este agravio en vano. No se anexaron territorios significativos al país como resultado de dichas guerras.

Numerosas guerras y una gran agitación política interna siguieron estallando de 1912 a 1944. Serbia y Grecia se habían convertido en grandes rivales territoriales a inicios de la década de 1900, pero Bulgaria no tuvo grandes ventajas sobre dicha situación al haberse aliado con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Tras el fin de la Guerra, el gobierno de Aleksandur Stamboliiski, que promovió una reforma agraria, fracasó al intentar unificar al país. La cadena de facciones inestables y tipos de gobierno que sucedieron a Stamboliiski fue interrumpida por la participación del país en la Segunda Guerra Mundial del lado de los Países del Eje. La ocupación soviética tras el fin de la guerra puso fin a la monarquía y a 41 años continuos de gobierno comunista. El comunismo se colapsó en 1989 tras la caída del Muro de Berlín y Bulgaria pasó a formar parte de la Unión Europea el 1 de enero de 2007.
































