 La capital cosmopolita de Bélgica es el destino vacacional perfecto para aquellos viajeros que se les antoje una dosis de exclusiva cultura Europea ya que la ciudad presume de tener en abundancia una espléndida arquitectura, con más de 70 museos y innumerables restaurantes y locales de entretenimiento. Sede del Parlamento Europeo y situado en proximidad con Holanda, Francia, Alemania y Luxemburgo, Bruselas es normalmente conocida como la ‘Capital de Europa’, con una población multicultural que incluye a más de 20.000 ‘Eurócratas’.
Poblada por casi 1.000.000 personas y dividida en 19 diferentes distritos, los residentes locales son una mezcla entre Flamencos y Walloons o Belgas de habla francesa, mientras que el resto lo forman expatriados de otros países. Aunque la ciudad se encuentra en el norte de la parte Flamenca de Bélgica, Bruselas es una excepción de las ciudades y pueblos que la rodean, mostrando fuertes lazos hacia la cultura y lengua Francesa.
 Bruselas está dividida en la Ciudad Alta y la Ciudad Baja, con ambas secciones fácilmente transitables a pié. El corazón de la ciudad es el Grand-Place, situado en la Ciudad Baja y en antaño hogar de todos los mercados de comida de Bruselas. El Grand-Place ha funcionado como el centro comercial y social de Bruselas durante cientos de años y en la actualidad todavía resuena con actividad en su atmósfera. Colgada en el monte se encuentra la estéticamente agradable Ciudad Alta, mostrando gran parte de la grandiosa arquitectura de la ciudad, mezclada con atractivos espacios de parques verdes.
 La capital Belga esta repleta de magníficos museos y galerías de arte, ofreciendo interminables horas de entretenimiento para los devoradores de cultura. El Museo Real de Bellas Artes, situado en la Ciudad Alta, que contiene el Musée d´Art Ancien y el Musée d´Art Moderne, es indiscutiblemente el local cultural más destacado de la ciudad, rivalizada estrechamente por el Museo de Instrumentos Musicales y por el Museo Horta de Art Nouveau. Bruselas también ostenta una amplia selección de impresionante arquitectura, des de iglesias con ornamentación Gótica y palacios clásicos hasta estructuras estilizadas de Art Nouveau.
 Para los amantes de las diversiones frívolas, Bruselas es un paraíso para realizar compras, con un buen repertorio de tiendas de diseño, boutiques, librerías de cómics, tiendas de chocolate y vendedores de antigüedades. La ciudad también tiene un gran número de animados mercados, incluyendo el de aves, caballos, flores, mercadillos y varios mercados gastronómicos. Estos presentan unos excelentes lugares para absorber el estilo de vida local, ofreciendo a la vez un entretenimiento visual y una oportunidad para comprar.
 Los locales de entretenimiento abundan en Bruselas, des de locales musicales y restaurantes de lujo hasta bares, clubs y pubs. Los visitantes podrán asistir a conciertos en la Orquesta Nacional y la Casa Nacional de la Ópera, ver interpretaciones en más de 30 teatros distintos, disfrutar del exquisito marisco en el distrito de De Broukère y la cocina haute en el centro de la ciudad, o bailar durante toda la noche en los vibrantes clubs nocturnos del barrio de St Géry. La música en directo – particularmente el jazz – es una característica popular de la vida social Belga, con la interpretación de artitas locales e internacionales en locales por toda la ciudad.
Bruselas ofrece una amplia selección de alojamiento de alta categoría y la mayoría de los hoteles de la ciudad se encuentran en el rango de precios altos. Los establecimientos de cinco estrellas, tales como el Hotel Astoria y el Hotel Amigo, ofrecen un servicio excelente, servicios de primera categoría y lujosas habitaciones, pero son exorbitantemente caros, mientras que los hoteles ligeramente menos lujosos ofrecen unos precios más razonables.
Historia
 La historia de Bruselas se remonta hacia el 2250 a.C., cuando un asentamiento neolítico se estableció en lo que hoy en día se conoce como el distrito Schaerbeek. Una vez se descubrió el potencial de la zona, se convirtió en un destino altamente deseado y durante los años que siguieron la zona se vio envuelta en una la lucha por su control entre varias civilizaciones, incluyendo los Romanos, Españoles, Austriacos y Franceses.
Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, Alemania ocupó Bélgica, pero el gobierno Flamenco, bajo Léopold III, recuperó el poder en 1944. Léopold abdicó seguidamente a favor de su hijo, Baudouin I, quien se convirtió en uno de los líderes más respetados de Bélgica gracias a su papel en la liberación del Congo, relajando las tensiones entre los sectores Franceses y Flamencos de la sociedad Belga y atrayendo a la Comisión Europea y la OTAN a Bruselas. Des de la muerte de Baudouin I en 1993, Bélgica ha continuado desarrollando un papel central en la actividad comercial y en las relaciones internacionales, aunque continua manteniendo las tensiones entre sus ciudadanos de habla Francesa y los de habla Flamenca. En la actualidad, la ciudad es bullicio multicultural y multilingüe con muchas cosas para ofrecer a los viajeros inteligentes.
Clima
 Bruselas goza de un clima marítimo templado que atrae una alta frecuencia de humedad y cielos grises. Julio y Agosto son los meses más calurosos del año, con temperaturas que llegan a los 22ºC, mientras que las temperaturas en invierno son más intimidatorios, con las ‘máximas’ que rondan entre los 4ºC y los 7ºC
 Las fechas más populares del año para visitar Bruselas son de Mayo a Septiembre, cuando el clima es agradablemente cálido, pero la parte negativa de la temporada alta es que las atracciones de la ciudad acostumbran a estar llenas de turistas y escasean los alojamientos y los disponibles acostumbran a ser caros. Entre Noviembre y Marzo el clima es por lo general amargamente frío, con lluvias, nieve primaveral y nubes grises.
No obstante, los meses fríos tienen la ventaja de tener menos turistas y ya que la mayoría de las atracciones de la ciudad son de interior, no es muy necesario de pasar mucho tiempo en el exterior.
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