Si bien Austria es un país pequeño, es justo mencionar que no le hacen falta atracciones, belleza natural u oferta de actividades. Desde los magníficos Alpes hasta la grandeza de Viena, de sus zonas vinícolas a sus pintorescos pueblos medievales, existe una gran variedad de opciones para justificar numerosas visitas a Austria. Muchos de los miles de viajeros que elijen a este país como destino vacacional se concentran en una región en particular para disfrutar en plenitud todo lo que ésta ofrece.

Viena es la capital del país y suele ser el punto de inicio de los tours en Austria. La ciudad fue concebida como una capital imperial y, al ser la sede de la dinastía de los Habsburgo, todo fue construido a gran escala. Los edificios que se remontan a aquella época incluyen el Hofburg Schönbrunn y el Museo Kunsthistorisches. Además de palacios y museos, los viajeros encontrarán numerosos cafés de fin de siglo atendidos por camareros vestidos de etiqueta, la elegante Ópera Estatal de Viena y centros nocturnos con una selección de música que va desde clásica a tecno.

Salzburgo es famosa por su música y arquitectura barroca. El Altstadt, o Casco Antiguo, tiene la concentración más grande de estructuras barrocas en toda Austria. La fortaleza Hohensalzburg da al Casco Antiguo y es, sin duda, el castillo más impresionante del país de la Edad Media. Esta es la ciudad de nacimiento de Mozart y sede del Festival de Salzburgo, una celebración anual de música clásica considerada una de las más importantes en todo el mundo.

Innsbruck es también uno de los destinos más importantes, especialmente para los fanáticos de los deportes de invierno, aunque también es famoso por su vibrante vida nocturna y por su arquitectura medieval. En la ciudad existen numerosas atracciones históricas, incluyendo el Alstadt (Casco Antiguo), el Palacio Barroco Eggenberg y las colecciones de arte del Landesmuseum Joanneum.
Por todo el país se encuentran pequeños pueblos medievales que deben formar parte el itinerario de todos los turistas. La mayoría de los pueblos tienen murallas originales y patios con pórticos, fuentes y jardineras de ventanas llenas de flores coloridas. Entre los preferidos se encuentran Freistadt, en Alta Austria; Friesach, en Carinthia; y Hall, en el Tirol.

Sin importar a dónde le lleve su itinerario en Austria, encontrará una buena selección de opciones de alojamiento: desde pequeñas casas de huéspedes en pueblos pintorescos hasta hospedaje de lujo de cinco estrellas en castillos renovados en Viena y sus alrededores.
En primer momento, el área que actualmente ocupa Austria fue invadida y ocupada temporalmente por numerosos ejércitos y tribus. Ávaros, Celtas, Hunos, Romanos, Eslavos, Vándalos y Visigodos, todos pasaron y ocuparon este territorio por periodos breves antes de avanzar hacia otra región. En 803 DC, Carlomagno estableció el Ostmark – una región predominantemente germánica.

En 1571 se concedió la libertad de culto por gracia del emperador y la mayoría de los austriacos optaron por la religión protestante. Unos años más tarde, Rodolfo II se convirtió en el nuevo emperador y adoptó el catolicismo. Con un poco de coacción, la población se convirtió a esta religión.

María Teresa se convirtió en emperatriz en 1740 y gobernó durante 40 años. Esta época es generalmente considerada como el periodo de modernización de Austria. El gobierno estaba centralizado, se puso en marcha un sistema de servicio civil y se introdujeron importantes reformas educativas y económicas. También se reorganizó el ejército, pero Napoleón logró derrotar a los austriacos en 1805 en Austerlitz. En 1866, el país fue derrotado nuevamente en la Guerra Austro-Prusiana. Esto tuvo como consecuencia la formación de la monarquía dual de Austria-Hungría bajo el mando del Emperador Francisco José.
El siglo XX inició prósperamente para Austria, pero su expansionismo en los Balcanes, combinado con la anexión de Bosnia-Herzegovina dio como resultado brotes de violencia. En junio de 1914, el sobrino del emperador fue asesinado en Sarajevo, por lo que Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Cuando Rusia acudió a auxiliar a Serbia, la Primera Guerra Mundial ya había estallado seriamente.
Tras la guerra, se creó la República Austriaca, la cual reconocía la soberanía de Checoslovaquia, Hungría, Polonia y Yugoslavia – países recientemente independientes que anteriormente habían formado parte del Imperio de los Habsburgo.
Poco tiempo después de la creación del país, la nueva república experimentó una severa crisis económica que coincidió con el surgimiento del fascismo. La adopción del Nazismo por parte de Austria sirvió de ayuda a las tropas alemanas en 1938 cuando éstas invadieron el país y lo integraron al Tercer Reich. Como resultado de esta afiliación, Austria fue severamente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1994, los ciudadanos de Austria aprobaron un referendo para que su país se convirtiera en miembro de la Unión Europea, lo que finalmente sucedió el 1 de enero de 1995. Además de formalizar su entrada a la UE, el país declaró su neutralidad constitucional.

































